La Victimización
Teorías explicativas o descriptivas de
la victimización
Cuando comencé a estudiar la victimización, me sorprendió la cantidad de factores que pueden influir en que una persona se convierta en víctima. A menudo, pensamos que ser víctima es una cuestión de azar, que cualquiera puede estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Sin embargo, la victimología nos muestra que este fenómeno no es tan aleatorio como parece y que existen patrones y condiciones que aumentan la vulnerabilidad de ciertas personas o grupos.
La victimología es una disciplina
relativamente nueva dentro de las ciencias criminológicas. Su desarrollo
comenzó en la década de 1940, cuando criminólogos como Benjamin Mendelsohn y
Hans von Hentig empezaron a estudiar el papel de la víctima en la dinámica del
delito. Antes de este punto, el foco siempre había estado en el criminal,
dejando a la víctima en un segundo plano. Pero a medida que la disciplina
avanzó, se hicieron evidentes ciertos factores que determinaban quién tiene más
probabilidades de ser víctima y por qué.
Una de las primeras teorías que estudié
fue la Teoría del Estilo de Vida, desarrollada por Hindelang, Gottfredson y
Garofalo. Según esta teoría, las personas que llevan estilos de vida que las
exponen a más riesgos son más propensas a ser victimizadas. Por ejemplo, una
persona que trabaja en horarios nocturnos y transita por calles peligrosas
tiene mayores probabilidades de ser asaltada que alguien que trabaja desde casa
y rara vez sale de noche. Esta teoría enfatiza la relación entre las
actividades diarias y el riesgo de victimización, lo que me hizo pensar en cómo
muchas de nuestras rutinas pueden ponernos en peligro sin que lo notemos.
Otra teoría interesante es la Teoría de
las Actividades Cotidianas, propuesta por Cohen y Felson. Según esta
perspectiva, la victimización ocurre cuando coinciden tres factores clave:
- Un
delincuente motivado que tiene la intención de cometer un delito.
- Una
víctima adecuada que presenta vulnerabilidad o accesibilidad.
- La
ausencia de un guardián eficaz, como la falta de vigilancia policial,
sistemas de seguridad o la intervención de otras personas.
Esta teoría se aplica a muchos tipos de
delitos. Por ejemplo, los robos en viviendas tienden a ocurrir cuando la casa
está vacía (víctima adecuada) y no hay un sistema de seguridad que disuada al
delincuente (ausencia de guardián).
Sin embargo, la victimología también nos
invita a cuestionar estas explicaciones y analizar hasta qué punto algunas de
ellas culpan a la víctima en lugar de señalar a los verdaderos responsables. La
Victimología Crítica argumenta que no se puede reducir la victimización a un
conjunto de decisiones personales. Muchas personas se ven forzadas a vivir en
condiciones peligrosas debido a la desigualdad social, la pobreza o la falta de
oportunidades.
Por ejemplo, una trabajadora sexual que
sufre violencia podría ser vista, bajo la Teoría del Estilo de Vida, como
alguien que "se expone" a ese riesgo. Pero la victimología crítica
nos invita a mirar más allá: ¿por qué las trabajadoras sexuales enfrentan estos
peligros? ¿Qué papel juega la criminalización de su actividad en la falta de
protección?
Las teorías de la victimización nos permiten entender por qué ocurren ciertos delitos y cómo podemos prevenirlos, pero también nos exigen ser críticos y considerar el contexto social y estructural en el que ocurren.
La victimización primaria
Cuando hablamos de victimización
primaria, nos referimos al daño directo que sufre una persona como resultado de
un delito o abuso de poder. Este es el tipo de victimización más visible y el
que la mayoría de la gente reconoce de inmediato. Sin embargo, lo que muchas
veces no consideramos es el impacto profundo y duradero que puede tener en la
vida de una persona.
Ser víctima de un delito va mucho más
allá del daño físico. En La Victimología como Estudio, Álvaro Márquez
señala que la victimización primaria afecta también la salud mental, la
estabilidad emocional y la percepción de seguridad de una persona. Alguien que
ha sido asaltado en la calle no solo pierde sus pertenencias, sino que puede
desarrollar un miedo constante a caminar solo. Una víctima de agresión sexual
puede experimentar ansiedad, depresión o incluso perder la confianza en las
instituciones de justicia si su caso no es tratado adecuadamente.
Uno de los aspectos más impactantes de
la victimización primaria es su carácter inesperado. Nadie espera convertirse
en víctima de un delito, y cuando ocurre, la sensación de control sobre la
propia vida se ve profundamente afectada. Este sentimiento de vulnerabilidad
puede durar años, afectando las relaciones personales, la productividad laboral
y la autoestima de la víctima.
Además, el daño no siempre es solo
individual. Las familias y comunidades también son afectadas por la
victimización. Un caso de violencia doméstica no solo afecta a la persona
agredida, sino también a sus hijos, quienes pueden desarrollar traumas o
repetir patrones de violencia en el futuro. Una comunidad que experimenta altos
niveles de criminalidad puede caer en un estado de miedo constante, lo que
limita la vida social y el desarrollo económico.
Por todo esto, la respuesta a la
victimización primaria no debe limitarse solo a la captura y castigo del
delincuente. Es necesario proporcionar apoyo a las víctimas, desde atención
psicológica hasta asistencia legal y económica. Un sistema de justicia eficaz
debe priorizar no solo la sanción del agresor, sino también la reparación del
daño sufrido por la víctima.
La victimización secundaria
Si la victimización primaria ya es
devastadora, la victimización secundaria lo es aún más porque no proviene del
delincuente, sino de quienes deberían ayudar a la víctima.
Este fenómeno ocurre cuando la víctima es
maltratada, ignorada o revictimizada por las instituciones encargadas de
brindar justicia y protección. Según Introducción a la Victimología,
esto sucede cuando:
- Las
víctimas enfrentan obstáculos en el sistema legal, como burocracia
excesiva, falta de seguimiento o respuestas tardías.
- Son
culpabilizadas o ridiculizadas por la policía, los jueces o incluso los
medios de comunicación.
- Se les
obliga a revivir su trauma repetidamente, al tener que contar su historia
varias veces sin recibir apoyo psicológico adecuado.
- No
reciben justicia, ya sea porque su caso es desestimado o porque los
responsables quedan impunes.
Este tipo de victimización es
particularmente común en casos de violencia de género. Muchas mujeres que
denuncian agresiones son cuestionadas sobre su vestimenta, su comportamiento o
su relación con el agresor. Se les pregunta: "¿Estás segura de que fue
violación?" o "¿Por qué no te defendiste?" Estas preguntas no
solo generan dolor, sino que desalientan a otras víctimas de denunciar,
perpetuando la impunidad.
La victimización secundaria también se
da en la exposición mediática de ciertos casos. Cuando los medios de
comunicación sensacionalizan la historia de una víctima, publicando detalles
íntimos sin su consentimiento, se le revictimiza públicamente.
Para evitar la victimización secundaria,
es crucial que el sistema de justicia adopte un enfoque centrado en la víctima,
donde el respeto, la empatía y la protección sean prioritarios.
El proceso de revictimización
Una de las cosas más frustrantes que
aprendí sobre la victimización es que, para muchas personas, el sufrimiento no
termina con el delito. En muchos casos, el sistema, la sociedad e incluso sus
propias circunstancias las llevan a revivir el trauma una y otra vez. Esto es
lo que se conoce como revictimización, y es un problema grave que afecta a
miles de personas en el mundo.
En La Victimización. Consideraciones Teórico-Doctrinales,
se explica que la revictimización ocurre cuando una persona que ya ha sido
víctima de un delito o abuso sigue sufriendo sus consecuencias por falta de
protección, indiferencia institucional o exclusión social.
Existen muchas formas de
revictimización, y cada una de ellas es igual de dañina. Por ejemplo:
- Revictimización
en el sistema de justicia:
- Cuando
una víctima debe repetir su testimonio varias veces sin recibir apoyo
psicológico.
- Cuando
los procesos judiciales son tan largos y desgastantes que la víctima
decide abandonar el caso.
- Cuando
se deja en libertad al agresor sin garantías de protección para la
víctima, obligándola a vivir con miedo constante.
- Revictimización
en la sociedad:
- Cuando
la víctima es señalada o culpada por lo que le ocurrió.
- Cuando
se difunden rumores, mentiras o se minimiza su sufrimiento.
- Cuando
los medios de comunicación exponen su identidad sin consentimiento,
haciéndola vulnerable a más agresiones.
- Revictimización
estructural:
- Cuando
las víctimas de violencia de género no reciben ayuda para salir de su
situación y siguen expuestas a su agresor.
- Cuando
las personas en situación de pobreza son más propensas a ser víctimas de
delitos y, además, carecen de recursos para denunciar o buscar apoyo.
- Cuando
una persona que sufrió violencia infantil crece sin acceso a apoyo
psicológico y repite patrones de abuso en su vida adulta.
Me impactó leer sobre cómo algunas
víctimas incluso terminan en la cárcel porque, en un intento por protegerse,
terminan actuando fuera de la ley. Un ejemplo claro son las mujeres que sufren
violencia doméstica y, tras años de abuso, matan a su agresor para defenderse.
En lugar de ser vistas como víctimas, el sistema muchas veces las trata como
criminales.
La revictimización es una muestra de que
nuestro sistema de justicia sigue fallando en su misión de proteger a quienes
han sido dañados. No basta con castigar a los delincuentes, también es
necesario crear mecanismos que eviten que las víctimas sigan sufriendo y
garantizar su derecho a la reparación y a la justicia.
Victimización violenta de grupos
vulnerados (Tema opcional)
Mientras más estudiaba la victimización,
más me daba cuenta de que no todas las víctimas reciben el mismo trato. Hay
personas y comunidades que, por su género, raza, orientación sexual,
discapacidad o condición social, son mucho más vulnerables a la violencia y,
además, enfrentan mayores obstáculos para recibir justicia.
En La Victimización. Consideraciones
Teórico-Doctrinales, se menciona el concepto de macrovictimología, que
estudia la victimización de grupos vulnerados no solo por el delito común, sino
también por el abuso del poder político, económico y religioso.
Algunos de los grupos más afectados por
esta forma de victimización son:
- Mujeres
y niñas víctimas de violencia de género
- La
violencia contra la mujer es un problema global. Muchas mujeres son
asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que conocemos como feminicidio.
- En
algunos países, las mujeres que denuncian violencia enfrentan una doble
victimización: por parte de sus agresores y por parte de un sistema que
no les brinda protección.
- La
trata de personas afecta en gran medida a mujeres y niñas, quienes son
explotadas sexualmente y muchas veces criminalizadas en lugar de ser
reconocidas como víctimas.
- Población
LGBTQ+
- En
muchos países, las personas LGBTQ+ sufren agresiones, discriminación y
crímenes de odio.
- En
algunos sistemas de justicia, los delitos cometidos contra estas personas
son minimizados o ni siquiera investigados adecuadamente.
- La
falta de reconocimiento de sus derechos contribuye a que sigan siendo
víctimas de violencia y exclusión social.
- Niños
y adolescentes
- Los
niños y adolescentes son víctimas frecuentes de abuso, explotación y
violencia, y muchas veces su sufrimiento es ignorado.
- En
casos de abuso sexual infantil, la palabra del niño no siempre es tomada
en cuenta, lo que perpetúa la impunidad.
- La
violencia en el hogar y en las escuelas genera traumas que pueden afectar
el desarrollo emocional y social de los menores.
- Comunidades
indígenas y afrodescendientes
- En
muchos lugares, estas comunidades han sido víctimas de desplazamiento
forzado, despojo de tierras y violencia por parte del Estado o de grupos
armados.
- La
discriminación estructural hace que tengan menos acceso a la justicia y a
servicios esenciales como salud y educación.
- En
algunos países, los líderes indígenas que defienden sus territorios son
asesinados sin que haya consecuencias para los responsables.
- Migrantes
y refugiados
- Las
personas migrantes son particularmente vulnerables a la explotación, la
trata de personas y los abusos de autoridad.
- Muchas
veces son detenidos en condiciones inhumanas, sin acceso a sus derechos
básicos.
- En
algunos países, los discursos de odio y las políticas de criminalización
han aumentado la violencia contra los migrantes.
Cuando leemos sobre estos temas, es
fácil sentir impotencia, pero creo que el primer paso para combatir la
victimización de estos grupos es visibilizar su realidad. No podemos ignorar la
violencia estructural y la discriminación que enfrentan. La justicia debe ser
para todos, y para lograrlo, es necesario que el sistema legal, los medios de
comunicación y la sociedad en su conjunto reconozcan y atiendan las necesidades
específicas de cada grupo vulnerable.
Referencias Bibliográficas:
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Mas
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